RUBI MONTENEGRO
Mi visión estaba borrosa por las lágrimas mientras manejaba sin rumbo. La casa de mis padres había quedado atrás, pero la sensación de la mano de mi padre en mi rostro aún ardía como un recordatorio de haberme decepcionado una vez más con esas personas.
No tenía a dónde ir. Pero mis instintos me guiaron al único lugar donde me sentía valorada: Bane Fashion.
Entré al edificio con lentes de sol, ignorando los animados saludos de la recepcionista. Corrí al baño ejecutivo y cerré la