Loredana miró su celular esperando que él escribiera algo más. Quizás una disculpa por no haberle avisado antes sobre su compromiso. Pero no es cómo si tuviera derecho a reclamarle algo, él jamás se había comprometido a nada, era ella quién había asumido que pasarían esa noche juntos, al igual que venían haciendo los anteriores días.
El acuerdo inicial entre ellos no había cambiado. O al menos no para Paolo. En su caso era una historia muy diferente.
Más de una vez se había encontrado soñando