Loredana se miró el espejo y sus ojos se llenaron de lágrimas. Le encantaba como lucía. El vestido, el maquillaje, el peinado, todo se veía perfecto.
—Una cosa más —dijo Elaide.
Se dio la vuelta y vio la pequeña caja que la hermana menor de Paolo le estaba extendiendo.
—¿Qué es?
—Toda novia debe usar algo prestado y por eso me aseguré de que mi hermano no consiguiera nada más. No quería competir con él. —Ella movió la caja—. Esto irá a la perfección con tu vestido.
Tomó la caja y la abrió para