Aunque estaba cansado, Richard decidió escuchar al joven.
—¿Qué quieres?
—Quiero pedirle disculpas por lo de aquel día —confiesa—. Jamás le habría puesto una mano encima, ni siquiera por orden de Madeline. Lo respeto mucho.
—Lo sé. Hace tiempo que te conozco y sé que me respetas.
—No quiero ser indiscreto, pero me di cuenta de que estaban discutiendo. ¿Pasó algo ese día? —insiste.
—Madeline es muy terca y, cuando quiere, convierte una simple conversación en un campo de batalla. Eso fue lo que o