Madeline se siente incómoda por lo que hace su cuñada y se aparta bruscamente.
—¿Qué crees que estás haciendo? —pregunta, alterada.
—Solo te pregunté qué pasó. No recuerdo que tuvieras una cicatriz en el pie.
—Pero la tengo —responde nerviosa—. Es de cuando era niña.
—Qué extraño, porque parece reciente —comenta Elis, desconcertada por la actitud de la joven.
—No sabes nada, Elis. Déjalo ya —dice, alejándose y volviendo a ponerse los zapatos.
Madeline se sienta en la tumbona e intenta tranquili