CAPÍTULO 93— El amanecer después del “sí”
El Hotel Castro todavía estaba en silencio.
La mañana siguiente a la boda había calma.
Manuel había madrugado y decidió hacer algo distinto. Sabía que Samuel y Victoria no saldrían hasta el mediodía se iban para Camboriú. Él quería estar ahí en el aeropuerto para despedirlos.
El cuerpo todavía le pedía equilibrio, pero la cabeza estaba clara. Después de meses aprendiendo a caminar de nuevo, a sostener un vaso sin que le temblara la mano, a recordar n