CAPÍTULO 94 — Cuando el tiempo ya no quiere esperar
Los meses habían pasado más rápido de lo que todos imaginaban.
El embarazo de Victoria ya estaba llegando al final.
Samuel no se separaba de ella. No había momento del día en que no estuviera pendiente: si había comido, si estaba cansada, si los bebés se movían demasiado o demasiado poco.
La mimaba como si el mundo dependiera de eso.
Y quizás, en cierto modo, dependía.
Victoria ya caminaba lento. La panza redonda parecía ocupar toda la ha