CAPÍTULO 85 — Cuando todo se rompe al mismo tiempo
Victoria se fue sin hacer preguntas.
Se fue.
Y nadie entendió la dimensión de ese gesto hasta que ya era tarde.
Julián la vio subir a su auto.
Intentó alcanzarla, pero entre el movimiento de la entrada, los guardias, la gente hablando encima, el ruido del forcejeo que todavía quedaba vibrando en el aire… perdió esos segundos que después iban a pesar como una condena.
—¡Victoria! —alcanzó a gritar.
Pero el motor ya estaba encendido.
Las luces se