Capítulo 25 : Me gustaría recibir una de esas sonrisas.
Jeremías
Regreso a mi oficina, extrañado aún más con la forma en que me hace sentir mi esposa, no entiendo por qué sigo queriendo complacerla o porque me molestó tanto ver esas lágrimas en sus ojos. Me siento tras mi escritorio.
Marco rápidamente el número de mi tío. No puedo creer que investigara a mi mujer. Que se atreviera a decirle esas cosas a mi madre. Solo habló con Lizbeth unos segundos, así que no veo ningún motivo para sospechar de ella.
—¿Jeremías, sucede alguna cosa?
Escucho su voz