Lizbeth
Suspiro aun entre sueños, me muevo hacia mi derecha y siento el cálido cuerpo de uno de los niños aun a mi lado. Sonrío ligeramente antes de acariciar tiernamente su cabeza. Me impresiona que la cama de los chicos sea tan cómoda, pero me alegro de que al menos pudiera dormir en paz después de esas pesadillas que hacía años no tenía.
Dios, la familia de mi nuevo esposo no es precisamente agradable, pero supongo que tengo que resignarme y ocuparme de lo único que me importa que son los