Roger
¿Acaso puedo tener tanta mala suerte?
Aquí, al lugar donde me marché sin decirle absolutamente nada a nadie, justamente para que no vinieran a acosarme, tenía que encontrarme con alguien que me conocía. Aunque también es mi culpa por ir de la nada a darle una absurda bandeja de puré de patatas a mi vecina solo porque me curó la mordida que su perro me dio.
¿No es eso una locura?
Regreso a mi casa azotando la puerta más de lo necesario. Agradezco que mi hija no pueda escuchar eso porque se