Lucía
—¡Porque lo mordiste! — le cuestiono a mi perro como si realmente pudiera responderme — porque cuando ya estaba dentro de casa, he tenido que ir y curarlo.
Mi perro gimotea, me dejo caer en el sofá de mi sala de estar y es solo entonces cuando me doy cuenta de que he ido en ropa de dormir a la casa del vecino, ropa de dormir extremadamente reveladora. Sobre todo, sin sostén. Mi perro se acerca, pero solo puedo mirarlo con molestia.
Mis ojos se encuentran con el paquete de sándwiches sobre