**Ángela:**
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—¿Qué coño…? —maldice Brandon, apartándose de mí y cubriéndome con la toalla mientras se sienta a mi lado de forma protectora.
Me incorporo detrás de él, abrumada y agitada por el picor insatisfecho que aún palpita entre mis piernas.
—Déjanos solos —ordena mi hermano con un tono tan calmado que resulta aterrador, sosteniendo la puerta abierta para Brandon.
—Si alguien debe marcharse, eres tú —replica Brandon, y entiendo su irritación, pero este no es el momento.
Además, faltarle