**Ángela:**—De acuerdo, jovencita, ¿qué es lo que no me estás contando? —pregunta mamá, con el ceño fruncido, escrutando mi expresión con desconfianza.Me doy cuenta de lo paranoica que debo de parecer, pero ¿quién no se alteraría ante semejante noticia?—Lo siento, mamá, pero acabas de confesar que papá y tú tampoco soportáis a Melinda. Ya he dejado claro que no tolero a esa mujer ni un minuto, mucho menos una semana entera —mentí con descaro.Era lo único que se me ocurrió, y no era del todo mentira; formaba parte de la verdad.Odio a Melinda.La mera idea de vivir bajo el mismo techo que mi hermano ya era una carga pesada, y con Melinda de regalo… me volvería loca.—No, mamá. No quiero ir, y te dije que me sentiría sola, no asustada. Está bien si Brandon no viene. Me quedaré sola.Y, por la diosa, ¿por qué mi voz suena como si me disgustara la idea de quedarme sola, cuando es justo lo contrario?Todo es un desastre.—Si es por Melinda, quédate tranquila: tu hermano mencionó que el
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