Era una noche tranquila cuando Enrique, movido por una sospecha persistente, decidió hacer una visita sorpresa a la casa de Ashley. La luz de la luna se filtraba entre las hojas de los árboles mientras estacionaba su auto en la calle. No podía controlarse, sentía que había algo que debía descubrir.
Al acercarse a la puerta principal, se detuvo por un momento para considerar lo que hacía. Algo le decía que una vez tocará a esa puerta ya no habría marcha atrás, ya no podría remediar su falta. Pe