Los días continuaron en esa misma rutina, Ashley y Enrique se veían diariamente, iban juntos al trabajo y llevaban al pequeño Arnold todos los días a la escuela. Esa era la costumbre.
Todo parecía marchar muy bien en la pareja, sin embargo, había una presencia que alteraba los nervios de Enrique de mala manera. Esa presencia se trataba del exesposo de su novia, Angelo.
—¿Nuevamente tiene que ir a tu casa?—indago el hombre al teléfono, parecía disgustado con la idea.
Ahsley notando el mal humo