La mano enorme de Vladímir se instaló en su cintura, presionándola. Los ojos de Ashley se abrieron por completo al sentir el contacto, con ese simple acto supo que esto iba muy en serio.
—¡¿Qué le pasa?!—gritó tratando de empujarlo. Ningún trabajo valía el precio de su integridad y respeto propio.
—Ya que no está listo lo que te ordene. Entonces demuéstrame en que eres buena—contestó el hombre con un tono asquerosamente lascivo e insinuante.
Ashley sintió una fuerte arcada al escucharlo y al