A la mañana siguiente, Ashley llegó a su trabajo pensando en Enrique y en la invitación que tenía para él. No sabía cómo solicitarlo, pero necesitaba invitarlo a comer, no solamente por agradecimiento, sino también porque su amiga Mónica deseaba conocerlo.
Con eso en mente se acercó a la oficina del hombre, quien la había salvado la noche anterior. El recuerdo de Enrique entrando a su oficina y salvándola de las garras de Vladímir, llenó el corazón de Ashley, quien no pudo evitar pensar en él