Princesa Katie:
El rugido de la multitud no podía ahogar los sonidos de mi corazón palpitante. En el momento en que chocaron, mi corazón comenzó a acelerarse erráticamente, no porque tuviera miedo, sino porque Davien estaba emocionado.
Y como su mate, podía sentir su emoción ardiendo dentro de mí: una emoción feroz y ardiente que hizo que mi propio pulso se acelerara. No había ningún arma. Solo sus puños, pero cada golpe que seguía a su choque resonaba como un trueno en mi pecho. Sin embargo, d