AGNES;
Recomponerme fue difícil, pero lo hice después de muchos minutos de silencio incómodo y enfrenté a Mia con confianza.
—¿P-por qué? ¿Por qué elegiste mentirme? —pregunte atragantándome con mis palabras.
Para deshacerme de la ira acumulada en mi corazón, necesitaba saber.
Si eran lágrimas las que asomaban en los ojos de Mia, no podía estar segura porque sus ojos naturales habían brillado y cautivado desde que los abrió, al igual que su piel resplandeciente y su cabello impecable. Podí