Rastus se movió en la bañera, presionando su erección contra mi pierna. Ladeo la cabeza, reclamando mis labios con los suyos.
El beso fue ligero, suave e increíblemente calido, mientras me relajaba contra él, mis manos encontraron lugar en su pecho. Su latido del corazón...
Firme y fuerte bajo las llemas de mis dedos.
Cundo finalmente rompio el beso, mi cabeza me daba vueltas y respiraba entrecortadamete. Parpade un par de veces, intentando disipar el deseo que me nublaba los sentidos.
—Podría