Mundo ficciónIniciar sesiónOlivia
El silencio en el resto del viaje desde la pista de aterrizaje hasta la mansión de Daemon era palpable, como un manto pesando sobre mis hombros.Dimitri, hombre de confianza de Daemon y aparentemente mi guardián, miraba por el retrovisor de la camioneta negra, con su expresión endurecida por la concentración. No hubo más palabras entre nosotros, ni la necesidad de ellas. La tensión que se respiraba era suficiente para llenar el vacío.A medida que atravesába






