Olivia
Mi cuerpo enfundado en mi enterizo de combate me hacía caminar con seguridad por los largos pasillos que conducían a los calabozos, los cuales estaban siendo rodeados por las bestias de mi marido y mías.
El embarazo se comenzaba a notar más de lo normal y me emocionaba poder sentir el crecimiento del bebé.
El enterizo había sido modificado para que no me lastimara mi vientre, pero seguía usando mis botas de tacón complementándolo.
Mis pasos y los de mis asesinas resonaban por los pasillo