Espere a que mi hermana y el bastardo del cucaracho se fueran para voltear a ver a Hayden, que tenía una dulce y traviesa sonrisa en los labios.
— Hagamos un trato — le propuse.
Él se cruzó de brazos y asintió con la cabeza.
— Te doy el mes, pero tú tienes que fingir ser mi pareja. Si en un mes no me conquistas, seguiremos con esto hasta que mi hermana se case, seremos buenos amigos y la pasaremos bien — le dije.
Hayden se rascó un poco su nariz.
— Me parece bien, pero sé que te conquistaré, soy