80. Aguanta, Michael…
En la penumbra de un amanecer no visto, Michael luchaba por emerger de un abismo sin luz. La voz de Daniel, cargada de urgencia, se filtraba a través de las capas de su inconsciencia como un faro en la noche. Desorientado y desafiando la neblina que nublaba sus pensamientos, comenzó a distinguir sensaciones más allá de la voz que lo llamaba: el frío suelo bajo él, el olor penetrante de antiséptico y la presencia inconfundible de peligro latente. Cada palabra de Daniel, aunque distante, era un a