47. ¡¿Qué estáis haciendo?!
Emma tenía cara de culpabilidad, y Robert no podía evitar sentirse celoso, sobre todo porque ella se mantenía en silencio.
No era tampoco tonto, el mismo se sentía atraído por mujeres bellas y entendía que a ella le pudieran atraer otros hombres sin necesidad de estar con ellos, pero no podía evitar tener celos y querer ser el único que captara su atención.
La agarró del brazo con firmeza y la guió hasta una habitación vacía, donde la acorraló entre su cuerpo y la pared.
—¿Te gusta Alex? —pregu