40. ¡Él debería ser mío!
La revelación del embarazo de Sophie dejó a Thomas conmocionado y confundido.
Se levantó del sillón, caminando de un lado a otro de la habitación en un intento de procesar la noticia.
Después de unos momentos, se detuvo y se volvió hacia Sophie más molesto que preocupado, celoso, rabioso él había respetado a su novia hasta el matrimonio después de ser novios desde el instituto y ese cabrón le había robado el derecho que le pertenecía.
Tener para él la virginidad de su novia.
—¿Ese cabrón se a