111. Soy tu esposo. ¿Cuál es el problema?
Los suaves gemidos de los bebés rompieron el silencio de la mañana. Sophie, aún adormilada, se despertó al escuchar los sonidos familiares que indicaban que sus pequeños estaban listos para comenzar el día.
Con un suspiro de resignación y una sonrisa somnolienta en los labios, Sophie se levantó de la cama y se acercó a las cunas donde dormían sus bebés. Con cuidado, los levantó en brazos, sintiendo el peso reconfortante de sus cuerpecitos.
— ¿Listos para desayunar, pequeños? — susurró Sophie c