Lara miraba el cielo sobre ella y se lloraba la vida.
Pero ya no era un llanto de angustia ni bronca, era el llanto de una despedida.
Alumbrada por las luces encendidas dentro de la casa y sentada en medio de la vereda, se despidió de todo lo que fue.
Soltó aquel matrimonio lleno de mentiras y la angustia y los miedos con los que convivió todos esos años.
Esa noche, comenzaba una nueva etapa en su vida, una que comenzó cuando conoció a Dante en Córdoba.
Quizás, un tiempo atrás, confirmar que Ví