- Son las tres de la madrugada – Mauricio parpadeaba tratando de adaptarse a la luz de la sala - ¿No piensas dormir?
Sentado en un inmenso sillón blanco, con su habitual pantalón de vestir negro y una camiseta, Dante estaba sentado con una taza de café en las manos.
- Magnolia no quiere dormir – le contestó sin apartar la vista de la niña en el suelo.
La niña de apenas un poco más de un metro treinta de altura, con el cabello renegrido peinado en una hermosa coleta y tendida panza abajo, colore