55: Narra Anastasia
El lunes por la mañana, la luz del sol se filtraba con una limpidez inusual a través de los ventanales de la oficina de gerencia deportiva en el campus universitario. Estaba sentada frente a mi escritorio, con una taza humeante de café entre las manos y la mirada perdida en las planillas de los próximos torneos interestatales, intentando concentrarme en las cifras y en la logística del equipo. Sin embargo, mi mente seguía dando vueltas en círculos alrededor de los acontecimientos del fin de sema