73. Narra Anastasia
La luz tenue de las velas se reflejaba en la copa de cristal sobre la mesa, proyectando destellos dorados que bailaban al compás de la música instrumental que flotaba suavemente en el aire. Estábamos en un reservado exclusivo de un restaurante en Manhattan, un rincón de privacidad donde el bullicio de la ciudad parecía disiparse por completo, dejándonos solo a Maverick y a mí rodeados de un silencio cómplice.
Aún sentía el vértigo de lo ocurrido la tarde anterior. Tenía el contrato de las escri