61. Narra Maverick
El aire dentro de la mansión Kleinman solía ser pesado, pero aquella semana parecía haberse convertido en un bloque de plomo imposible de respirar. Desde el instante en que atravesé el umbral de la casa, la realidad me había golpeado con la brutalidad de un espejo roto. Mi infructuosa visita al campus universitario y el rechazo absoluto de Anastasia habían desnudado mi cobardía y la patética farsa en la que había convertido mi existencia.
Caminé por el pasillo de la segunda planta con pasos len