29. Narra Anastasia
La claridad de la madrugada londinense se filtraba a través de las rendijas de las pesadas cortinas de la suite, dibujando franjas de luz fría sobre la alfombra. Me desperté lentamente, pero mi mente estaba en alerta desde el primer segundo. Sentí el peso de un brazo pesado y firme rodeando mi cintura, aprisionándome contra un cuerpo cálido y sólido. Maverick.
Aún con los ojos cerrados, los recuerdos de la noche anterior me golpearon con la fuerza de una marea alta. No había sido un error de cá