Era ya de madrugada cuando Luis finalmente regresó a su habitación.
Mientras se quitaba la corbata con la intención de darse una ducha, levantó la vista y vio a Alegría, vestida con su pijama de vaquita, esparcida en la cama en forma de estrella, con su pequeño trasero alzado como un perrito juguetón.
Luis dejó caer la corbata y se sentó al borde de la cama.
La pequeña se arrastró hacia él, abrazando una de sus piernas en silencio, buscando cariño pero sin decir nada.
Luis suspiró.
La levantó y