Luis sintió un dolor agudo.
Por un lado, estaba feliz porque ahora podría ver a Dulcinea con frecuencia, pero también sabía que ella lo odiaría aún más...
No le importaba, de verdad no le importaba.
Catalina trajo a un abogado ese mismo día y se realizaron todos los trámites necesarios. Desde entonces, el nombre de Alegría Carrasco se cambió oficialmente a Alegría Fernández, convirtiéndose legalmente en la hija de Luis y pasando a su registro familiar.
Una vez finalizados los trámites, Dulcinea