Estas eran sus condiciones, y ella tenía que dejarlas claras a Mario. No había sentimientos entre ellos, así que era hora de ser práctica. Él quería que ella fuera la Señora Lewis... y ella reclamaría lo que merecía.
¿Cómo podría Mario, un hombre tan astuto, no darse cuenta de su cambio? Ana había pasado de ser una chica a una mujer. Aprendió a ser paciente y a negociar con los hombres. Ya no buscaba su afecto, se había vuelto práctica.
Mario siempre había admirado a las personas prácticas, como