—Mamá está durmiendo con la hermanita —dijo Leonardo, acariciando la cara de su papá.
Luis forzó una sonrisa.
Incluso un niño podía ver sus verdaderas intenciones; Dulcinea también lo sabía.
Simplemente no quería verlo.
Clara, aunque ruda, le tenía algo de compasión y le llevó un taco de carne. Murmuraba:—La próxima vez, llame antes de venir. Así la señora puede salir y no tener que encerrarse todo el día en su cuarto.
Luis se quedó callado.
…
Luis intentaba ganarse el afecto de Dulcinea, pero e