Capítulo 759
Dulcinea permaneció en silencio.

Con un sentimiento de culpa, Luis cerró la puerta tras él y se acercó con tono amable:

—¿Estás despierta?

Dulcinea lo miraba fijamente.

Finalmente, ella habló con un tono tranquilo:

—Igual que tú, no he dormido.

Ya no tenía sentido fingir.

Luis se sentó en el sofá y sacó una caja de joyas de alta gama, extendiéndosela a Dulcinea:

—Ven y mira si te gusta. Si no, podemos ir juntos a elegir otra.

Ella permaneció en el umbral de la ventana, con una expresión de burla
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