Capítulo 733
—Pero Dulcinea sí.

—Ella es diferente a nosotros.

Catalina terminó de hablar, esperando el juicio de Luis. Sabía que la pérdida de las piernas y el útero de Sylvia tenía mucho que ver con ella, había ayudado a Dulcinea…

Pensó que estaba a punto de perder su trabajo.

Luis la miró fijamente.

Después de un rato, sacó una cajetilla de cigarrillos del escritorio y, mientras encendía uno lentamente, habló con calma:

—Catalina, compensa tu error. Encuentra a ese doctor y tráelo aquí antes del amanece
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