Mientras él estuviera, Dulcinea nunca tendría paz.
Mientras él estuviera, su esposa siempre estaría bajo el control de él.
Había visto las grabaciones, había visto a su esposa arrodillarse ante ese hombre, suplicándole que lo dejara en paz…
¡Qué tonta!
Él no valía tanto para ella…
…
Luis regresó a la habitación y obligó a Dulcinea a comer.
Dulcinea solo tomó un poco de la sopa de carne.
En la habitación contigua, Leonardo volvió a llorar. Llevaba dos días llorando sin parar, día y noche, llamand