Mario llegó a la villa y fue recibido con sorpresa por las empleadas, quienes desconocían la hospitalización de Ana y creían que él había estado de viaje. Al abrir la puerta del auto, una de ellas preguntó:
—¿Ha venido a comer, señor? La cocina no estaba preparada para su regreso; nos llevará aproximadamente una hora.
Mario, visiblemente cansado, respondió:
—Algo ligero estará bien.
La empleada se apresuró a cumplir su pedido. Al entrar en la villa, Mario notó que todo estaba impecable, a pesar