…
Después de hablar, Luis la jaló, y Dulcinea cayó en sus brazos.
Ella no quería mostrar debilidad, con una voz suave dijo:
—Luis, en realidad ya no siento nada, comparado con ese video, esto no es nada. Incluso si tuvieras relaciones con alguien en este lugar, solo sería una más de tus aventuras. ¿Por qué debería importarme?
Luis no se enojó, sino que sonrió. Inclinó la cabeza, sus labios rozaron los de ella, y dijo con un tono burlón:
—¡Claro! Tienes a otro en mente, ¿cómo te importaría si yo