Frida se sintió miserable al ver cómo Mario tomaba tiernamente la mano de Ana y cómo se alejaban juntos, sin que él siquiera la mirara.
En ese instante, Frida se quebró completamente.
Temblaba incontrolablemente mientras intentaba abrir el grifo para lavarse la cara, pero sus manos temblaban tanto que no pudo hacerlo.
Mirándose en el espejo, se vio a sí misma como un payaso.
De repente, rompió a llorar.
Los millones en joyas de Ana y su propio vestido barato, ahorrado durante un mes, resaltaban