Aunque la enfermera personal afirmaba que era cuidado, la realidad era más bien vigilancia; excepto cuando Luis estaba en casa, Dulcinea nunca estaba sola.
Aunque Luis la colmaba de todas las comodidades, Dulcinea se sentía más como una marioneta que como una esposa.
Fue en esa ocasión que Ana conoció a Dulcinea por primera vez.
Resultó ser más joven y de menor estatura de lo que Ana había imaginado, con una piel pálida y rasgos especialmente delicados, una belleza frágil.
En plena madrugada, la