Sin embargo, se sorprendió al ver a papá comer con su mano derecha. ¿Acaso su mano derecha no estaba incapacitada?
La niña de seis años disimuló su desconcierto, bajando la cabeza mientras jugueteaba con los fideos… Con alegría, se sirvió dos platos de espaguetis y sirvió a Enrique dos generosas porciones de carne.
El indiferente Enrique murmuró: «¡No me gusta la carne!»
Después de la cena, Mario llevó a los niños al piso superior. Mientras uno jugaba en la alfombra con sus juguetes, el otro se