Capítulo 47
La mirada de Mario era blanda y su voz era un poco ronca. Dijo:

—El vestido es bastante bonito.

Éste fue probablemente el momento más acogedor de sus tres años de matrimonio, Ana se emocionó un poco, pero al final se limitó a sonreír:

—Gracias.

Los dos subieron las escaleras. Las viejas instalaciones del edificio hicieron fruncir el ceño a Mario, pero, afortunadamente, la luz rota del pasillo estaba arreglada.

Abajo, un coche plateado estaba aparcado.

Gloria se sentó en el coche, en silencio m
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