Durante dos años, Mario lo había mantenido trabajando en la recepción de Grupo Lewis, como un apoyo emocional encubierto. Nadie había notado en todo ese tiempo que el amable hombre de mediana edad que atendía la recepción era en realidad el antiguo CEO, Eulogio Lewis. Vivía una vida simple, sin alardes ni menciones de su pasado.
Cada mes, Eulogio visitaba a Mario, pero su relación seguía siendo distante... nunca avanzaban más allá de las formalidades. Cuando entró en la habitación, David asintió