La madrugada estaba en pleno apogeo, iluminada por luces tenues.
David realizó un examen completo: Mario había despertado, pero su estado era crítico; todas sus funciones vitales estaban comprometidas, sus extremidades no respondían, y su mano derecha estaba prácticamente paralizada desde el punto de vista neurológico.
Mario aceptó su nueva realidad con serenidad.
Probablemente por el resto de su vida tendría que desplazarse en silla de ruedas y su mano derecha no funcionaría como antes. Empezar