Ana se mudó a un apartamento en el centro de la ciudad.
Era un piso de 200 metros cuadrados, donde vivía con Carmen y Emma, junto con dos niñeras, lo que lo hacía bastante espacioso.
Su depresión posparto aún no se había recuperado por completo, así que Emma era cuidada por las niñeras por las noches. Durante el día, cuando se sentía mejor, Ana jugaba un rato con su hija. La niña, de cuatro o cinco meses de edad, era adorable y muy inocente.
Carmen estaba preocupada por su salud.
Ana la tranquil